Mostrando entradas con la etiqueta Regalos :3. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Regalos :3. Mostrar todas las entradas
Soundless
¿He dicho que algo es lo peor que he escrito en mi vida? Olvídenlo, esto sí es lo peor que escrito en mi vida. Los apuros que me ha dado la vida estos días no me dejaron para más. Un regalo para Neissa, por su cumpleaños, atrasado.

En ese momento ella no podía dudar. Tenían que encerrar a Hao, y así evitar que el se convirtiera en el Rey de los Shamanes. Y ella, como futura esposa del próximo Shaman King, como descendiente de los Kyōyama, y como una persona destinada a formar parte de la familia Asakura, ella tenía que acabar con él.

Ana siempre fue educada para ser una esposa perfecta. Nunca fue lo suficiente buena a los ojos de los demás, pero fue la mejor para ser la esposa del descendiente de los Asakura. Por eso ella jamás se dio el lujo de enamorarse, siquiera de pensar en el resto de los hombres como pretendientes. Nunca. Ella siempre supo que se casaría con Yoh.

Talvez por eso, al ver la imagen de su prometido en un completo extraño, sintió algo diferente que con los demás. Talvez por eso, inconcientemente se había enamorado de él; por simple inercia: ella debía estar enamorada para ser una buena esposa.

Y aunque lo intentara no podía quitarse esa estúpida atracción que sentía por Hao. Por eso, en el momento en el que falló no se sorprendió. Porque ella no estaba viendo a Hao como una sacerdotisa.

Lo estaba viendo como una mujer. Una mujer completamente enamorada de un desconocido. Y talvez por eso, pensó que Hao le sonreía cuando lograba escapar. Y esa estúpida atracción le hizo pensar que aun había alguna esperanza de estar junto a él.
Soundless
Un pequeño relato para Saya, bazofia hecha con amor =D

Para la gran mayoría de la gente, ver es una de las tantas funciones del cuerpo humano, que se lleva a cabo con naturalidad desde el nacimiento. Para mí también fue así; para que lo niego. Nunca creí que fuera algo especial, y jamás le preste atención a ese detalle.

No le ofrecía el valor suficiente al hecho de poder ver la cara de mis padres cada mañana; ver al sol ocultarse entre las montañas; ver a aquellas pequeñas luces que de alguna manera se las arreglaban para brillar en la noche. Era algo normal para mí, y para casi todos.

En este momento estoy bastante agradecida. Feliz de saber cómo son mis padres, de haber visto la sonrisa de mi hermano, de haber aprendido los colores de la naturaleza, y verlos por mí misma. Doy las gracias por saber de que color es mi habitación, y haberlo escogido porque me gustó. Y aunque doy las gracias, no puedo evitar sentirme frustrada. Porque yo debo volver a ver todo eso.

Paso mis manos por toda mi cabeza, sintiendo mi boca, mi nariz, mi cabello, mis orejas, y la banda que ocupa mis ojos. Siento como mi madre, o talvez mi padre, está en la puerta, observándome. Hace tiempo que se dieron por vencidos en intentar hacerme sentir mejor.

Ya son dieciocho semanas en las que no abro los ojos, por miedo de rectificar que sigo sin poder ver. La operación terminó hace más de veinte, y se supone que estoy más que lista para ver los resultados. Pero no puedo hacerlo. Tengo miedo de no poder hacer una de las pocas cosas que todo el mundo hace con tanta facilidad.

Miedo de saber que jamás me veré de nuevo. Que todo será como estos cinco meses, repleto de oscuridad. Blanco o negro, creo que olvidé el color. Por eso yo no quiero quitarme las vendas.

Tomo una orilla y empiezo a desprenderlas. Inmediatamente mis padres se acercan y se sientan junto a mí, siento como la mano de mi mamá está sobre mi pierna. Termine. Pero aun así, no quiero abrir los ojos. No quiero ver. O más bien; no quiero saber que jamás podré ver.

Dieciocho semanas sin ver. Eso es lo que te hace falta para valorar las cosas tan comunes.

Entonces, lloro.
Soundless
Fandom: Bleach.
Un diminuto regalo para Lukia

Inhala, exhala, inhala, exhala. Cuenta hasta cien, y luego de reversa. Es lo que debes hacer para intentar calmarte. No es que vayas a hacer algo de vida o muerte… No, sí es de vida o muerte. Apostarías a que si algo sale mal, el capitán Kuchiki, como siempre, terminará culpándote a ti de una u otra manera.

Inhala, exhala, inhala, exhala. Tienes que estar tranquilo, Renji Abarai, este es un día en el que no puedes fallar. Posiblemente se convertirá en uno de los más importantes de toda tu existencia. Y si cometes un solo error, es muy probable que se convierta en el último.

La gran familia Kuchiki enojada contigo no sería nada agradable. Si cuando le dieron la noticia a tu capitán casi te mata con los trabajos, si le fallas te matara con su katana. Puedes tenerlo seguro. Pero tú, tranquilo. Puedes seguir viviendo si haces todo a la perfección.

Tragas saliva.

Renji Abarai jamás será perfecto.

Inhala, exhala, inhala, exhala. Tú puedes con esto. Por algo eres el teniente de la sexta división, y un posible futuro capitán del Gotei 13.

Observa detalladamente los adornos del salón. Son exagerados. Las familias ricas nunca saben medirse en los gastos. Tú preferirías algo sencillo, lindo, pero sencillo. Y estás seguro de que ella también. La alfombra es de un color rojo intenso, obviamente hecha a mano. Escuchaste por ahí que los Kuchiki la mandaron a hacer solamente para que combinara con tu cabello.

Quieres correr. Salir de ahí. Nunca has sido bueno para las cosas que hacen los ricos, por más que tu capitán intentó instruirte. Es algo que jamás se te dio, y estás seguro que fallarás, y estarás en humillación con toda una familia que posiblemente ahora esté esperando alguna razón para matarte.

Inhala, exhala, inhala, exhala.

Lo único que te impide salir de ese gran salón es pensar que estuviste preparándote demasiado tiempo para ser merecedor de esto. Trabajaste por muchos años para estar al alcance de una poderosa familia. Oh, y también que tus piernas no te responden.

Y de repente, la música empieza a sonar. Las puertas principales se abren, y ella entra al salón. Piensas que se ve aun más hermosa con su vestido blanco. Olvidas todo, y sólo te concentras en ver aquella cara tan familiar que ahora te sonríe. Tantos años esperándola…

Inhalaste, pero esta vez te olvidaste de exhalar.


Espero que haya quedado claro que la pareja es RenjixRukia, y se van a casar xP Luki Lu, espero que te haya gustado, después de tanto tiempo, aquí está xD Lo siento, en verdad intenté hacer algo largo, pero los drabbles vienen a mí, ¡al igual que las galletas! Fue hecho con todo mi amor :3
Soundless
¡Para Fumiis!Los personajes de Naruto no me pertenecen, son de Kishimoto ^^ Un KarinxSuigetsu, que terminó siendo cualquier otra cosa menos romance y humor :P Te debo ese, Fumiis ;D

El que dijo que ‘del odio del amor hay un solo paso’ era un verdadero idiota. Suigetsu estaba seguro de ello. Él jamás diría que el sentimiento que ellos dos tenían podía convertirse en amor así como así. No, era una completa tontería.

Porque ella verdaderamente lo odiaba. Karin era la peor persona en este mundo. Se desquitaba con todos por su triste vida. ¿Por qué el tenía que sufrir su mal humor cuando Sasuke la rechazaba? Joder, no era su culpa que ella fuera una cosa tan… ella. De hecho, comprendía perfectamente a su líder. Karin era de esas personas que te estresaban la vida con sólo verla.

Suigetsu contó mentalmente el tiempo que faltaba para que su compañera de equipo saliera de la habitación de Sasuke y se desquitara con él. Era la rutina, y la única manera en la que ella descargaría su furia. Y de paso, él la haría enojar un poco.

—Tres, dos, uno… —dijo mientras observaba de reojo la puerta abrirse.

Él nunca fallaba.

Y como lo predijo, de ahí salió Karin. Veía al suelo y caminaba lentamente. Eso sí era raro, regularmente ella salía con orgullo de ahí. Levantó una ceja, pero no dijo nada mientras ella pasaba frente a él, llorando.

Era la primera vez que la veía llorar. Y la sensación era horrible.

No sabía que hacer. La situación era complicada. Seguramente Juugo estaría en su habitación y no se daría cuenta de nada, y a Sasuke ni le importaría. A él tampoco debería importarle. Además Karin sabía valerse por sí misma, tantos años sola, rodeada de los más temibles monstruos. Talvez por eso no lloraba como cualquier otra chica rechazada lo haría. Ella podría estar acostumbrada a tener que aguantarse todo, y aparentar ser fuerte, porque de no ser así no podría haber trabajado para Orochimaru.

Y aún sabiendo todo eso, Suigetsu no podía sólo quedarse ahí, viendo como la mujer más extrovertida y sin vergüenza que había conocido en toda su vida, lloraba. Obviamente no iba a ir a consolarla. Jamás haría eso. Tampoco iba a decirle que algún día lo lograría, porque sería una mentira, y además no era su estilo, de ninguno de los dos.

¡Cuánto le hubiera gustado que ella se desquitara con él como todos los días! Así no estaría pasando por este dilema. ¡Ni siquiera sabía porque no sólo la ignoraba, y punto!

Él estaba seguro de que ella lo odiaba, y de que él la odiaba a ella. También sabía que el dicho ‘del odio al amor hay un solo paso’ era todo una mentira.

—Karin —gritó, sabiendo que ella lo escucharía. Tragó saliva y se levantó de su asiento, mientras caminaba rumbo a la habitación de ella—. Hazme algo de comer. —terminó, abriendo la puerta del cuarto de la chica.

Ella lo observó, ahí parado, con una sonrisa socarrona. Al verlo se obligó a calmarse y se levantó del suelo, haciéndole frente.

—¿Quién crees que soy, pez? —le replicó.

—Una de las personas más feas de este mundo.

—Tú no mereces ser un pez. Apenas llegas a alga.

Después la rutina continuó su rumbo. Esa era su manera de afrontar las cosas. Suigetsu sabía que el odio y el amor no estaban a un solo paso, pero él estaba dispuesto a recorrer todo el camino.

Apenas escuchó un débil 'gracias' antes de seguir con la siguiente tanda de insultos
.
Soundless
Un regalo para Nea :D

Los personajes de 'Dos Velas para el Diablo' no me pertenecen. Son de su respectiva autora, Laura Gallego, y la editorial a la que pertenece.

—Angelo

—¿Ahora qué?

Tanto tiempo sin hacer nada te ponía a pensar. Cat era conciente de ello. Sin dormir, sin comer, sin sentir, lo único que podía hacer era observar y pensar. Tenía tiempo de sobre para ello. Pero a veces esos pensamientos se complicaban, se hacían más complejos, más difíciles de asimilar. Por ello, Caterina tenía serias dudas. Sobre la existencia del mundo, sobre los demonios, sobre los ángeles, sobre el futuro de los humanos… Pero aun así, con tantas preguntas, ella pensaba en lo egoísta que era, porque la única pregunta que le importaba en ese momento era sobre su propia existencia.

¿Llegaría a la muerte? ¿Qué habría al final del túnel de luz? ¿Cielo? ¿Infierno? ¿Cuál sería mejor? ¿Dios existiría? ¿Satanás? ¿Más ángeles, o más demonios?

Pero lo peor era preguntarse que pasaría si jamás viera aquel túnel. Vagar por toda la eternidad, sin dormir, sin comer, sin sentir, solamente observando y pensando.

Con mucho esfuerzo, se tragó su orgullo y le preguntó a su acompañante:

—¿Qué pasaría si jamás pudiera ver el túnel? —las palabras apenas salían de su boca.

—Una eternidad junto a mí, supongo —le respondió el con sorna.

Por una vez, sin que Cat supiera la razón, pensó que podría aguantar todo ese tiempo al lado de un demonio.


¿Pequeño? ¿Diminuto? Talvez no, ES diminuto. Pero creo que al ser la historia narrada por la protagonista, hay pocas cosas que yo pudiera añadir en los pequeños espacios que hay por el libro. ¡Para Nea!
Etiquetas: 2 delirios | edit post
Soundless
Una bazofia de regalo para Creamy, por su cumpleaños, hoy. En serio, lo intenté, quisé hacer algo decente, pero sólo salió esto xDD No soy buena escribiendo slash, aunque creo que ni a eso llegué xD

Los personajes de Naruto no me pertenecen.

Shino era una persona extraña. Desde ese momento Gaara lo supo.

Cuando su equipo fue a una misión en Suna, los otros dos fueron personas normales y se alejaron de él. Talvez la chica no lo odiaba, pero le tenía miedo, al igual que el chico con el perro. Él no les tomó importancia, esa era la cosa más coherente que todos podían hacer.

Pero aquel chico, casi completamente cubierto, no lo hizo. Jamás tuvo miedo de acercarse. Le preguntaba cosas como si nada, y aunque jamás le hablaría con naturalidad, por la forma de ser de ambos, era diferente tratar con él. Por segunda vez en su vida, Gaara se sintió aceptado. Nunca diría que eran amigos, porque sería una mentira. Sólo eran dos personas normales. Y el pelirrojo no pedía nada más.

Porque con Shino, Gaara no se sentía especial. Y eso era justamente lo que estaba buscando.
Soundless
Por alguna razón, al entrar a Fanfiction no encontré esta historia, la cual dediqué a Creamy por su cumpleaños ;-; Intenté varias veces volver a subirla, pero no lo logré. Creo que FF me odia T.T Hasta que resuelva esta cosa (porque lo haré ò,ó) aquí esta el regalo de Creamy ^^:

Dos lobos corrían en la penumbra de la noche, moviéndose rápidamente entre el espeso bosque y evadiendo el centenar de árboles que se les atravesaba. Una carrera que se había convertido, como la mayoría de las veces, en algo personal.

“Vamos, Jake. No me digas que aun crees que ella en verdad te ama tanto” pensó la loba mientras se apresuraba para no perder ante él.

“Cállate, Leah” le dijo él, aumentando la intensidad de sus pensamientos. “Bella hará lo que sea mejor.”

“Para ella, claro está. Yo creo que sigue perdidamente enamorada del chupa sangre” pensó, mientras tomaba un último impulso para llegar a la meta.

“Él la abandonó. ¿Crees que alguien pueda seguir amando a una persona que te hizo eso?” le replicó, con un tono de enfado. Tomó un último impulso, y llegó al acantilado.

La loba ya se encontraba ahí, lambiendo su gris pelaje.

“Perdiste, de nuevo” le recordó ella, mientras se levantaba de su lugar. Él prefirió no pensar nada más. Hablar con Leah era un caso imposible.

La luna estaba llena. Se veía realmente hermosa y gigantesca desde donde ellos se encontraban. Jacob se acercó a la orilla del acantilado, y se quedó observándola. Sin más, aulló.

“¿Qué haces” le preguntó ella, mientras se caminaba hacía él.

“Cosas de lobos” le contestó, y dio otro gran aullido.

Ella se dio la media vuelta, indicando que volvería con la manada. “Tonterías”

“Deberías intentarlo. Apuesto a que despertarías más tus pocos instintos” le comentó Jacob, y volvió a aullar a la luna.

“¿Para qué? ¿Quién quiere ser un maldito lobo?” luego ella se preparó para correr.

“¿Es qué no sabes hacerlo?”

Refunfuñando —a su manera— Leah se acercó a él. No permitiría que ese lento la retara, creyendo que ella no podría con un simple aullido. Pero justo cuando iba a intentarlo, sólo salió un leve ladrido.

Él sonrió. “Piensa que le recriminas. Yo lo hago.” Le apoyó Jacob, mientras volvía a dar otro aullido. Grande, profundo, largo, triste…

Entonces Leah se preguntó cómo lo haría. ¿Debería acusar a un astro de ser la única loba? ¿De hacerla estéril? ¿Del fin de su relación con Sam? ¿De su vida? ¿De no poder amar?

Aulló, y le gritó a la luna todos sus males. Le exigió justicia en su vida. Le preguntó que había hecho mal. Le lloró sus desgracias.

“Nada mal” escuchó como él pensaba.

Luego ambos aullaron juntos, recriminándole sus males a aquella brillante luna. Preguntándole porque no podían ser amados de la misma manera en la que aman. Nunca escucharon la respuesta de ella, sólo tenían que voltear a ver al otro.


Aprovecho para colocar el review de Creamy, el cual nunca vi, pero Hotmail dice que sí llegó xD

Usagi *-*

Gracias por el regalo, eres un amor, niña de mis ojos (?) —sí, ya saqué
las frases de telenovela mexicana, lo siento—. Me gustó muchísimo, en
verdad que sí, es normal buscar algún culpable a toda costa de los males que
nos aquejan, aunque sea de forma incoherente; pero tú sabes que me gustan los
personajes delirantes xD

No te preocupes por lo de la fecha, yo también siempre me acuerdo durante el
año la fecha de cumpleaños de mis amigos; pero justo ese día, siempre lo
olvido xD

Gracias de nuevo :3


Creamy, sabes que esto no fue nada. ¡Feliz cumple!
Soundless
Título: Una más
Fandom: Naruto
Paring: Sasuke&Karin
Disclaimer: Naruto y sus personajes no me pertencen, son de Kishimoto-sama.
Dedicado a: ¡Fumiis!


Karin sabía que sólo era una.

Una de tantas chicas que lo perseguían.

Una más de sus sirvientes.

Una persona loca por él.

Una de las tantas que lo querían a su lado.

Una más que darían su vida por el Uchiha.

Y al fin y al cabo, siempre sería una insignificancia en la vida de Sasuke. Ella lo sabía. Sólo era una más. Ni siquiera podía presumir de ser algo importante en su vida. Ella no era nada más que una herramienta que podría ser suplantada.

Pero a Karin no le molestaba ser una más, siempre que pudiera estar a su lado.

Esa afición de fangirl había pasado. Ya no era sólo uno de sus caprichos. Ahora él se había vuelto una persona importante en su vida. La primera persona por la que daría su vida sin pensarlo, sin tener una obligación a ello. Él sería el primero a quien vería después de una batalla, no porque fuera su líder, si no porque ella no quería perderlo. A su lado se sentía segura. Era como si él la fuera a proteger de cualquier ataque enemigo, y aunque ella estaba segura que eso sólo ocurriría en sus fantasías, prefería seguir pensando eso a creer que la persona por la que daría todo no la quería.

Por eso Karin prefería pensar que para Sasuke ella no era una más.

Quería pensar que ella era esa una.

Aun así, Sasuke seguía siendo su reto.


Cerró el libro que estaba leyendo. Quería ir a decirle a su Sasuke-kun que había aprendido una manera más eficaz de aumentar el chakra, sin necesidad de acabar con el de ella misma, así dejaría de ser una carga en momentos de crisis.

Sonriendo, se dirigió al cuarto de su líder. El lugar donde se estaban quedando era pequeño, y la mayoría de las habitaciones estaban cerca una de otra. Abrió la puerta de un portazo, mientras observaba como Sasuke la ignoraba por completo, como tantas otras veces.

—¡Sasuke-kun! —gritó y se acercó a él—Ya no seré más una molestia. Aprendí una nueva técnica. ¡Sólo por ti, Sasuke-kun!

Él la miró unos momentos. Molestia. Ella era una molestia. Todas las chicas eran una molestia, ya que de una manera u otra, él terminaba tomándoles cariño. Se parecían a su madre. Pero jamás se acercarían a ser como Mikoto Uchiha, ya que sólo eran una más…

—Vete de aquí, Karin —le ordenó.

—Pero Sasuke-kun…

—Vete —repitió con un tono más alto de voz. Ella obedeció sin chistar.

En el camino se topó con el maldito de Suigetsu. Lo maldijo, le gritó y lo insultó. Le dijo todo lo que no sería capaz de decirle al Uchiha. Luego regresó a su habitación, se tumbo en la cama y se quedó ahí, pensando si algún día dejaría ser una más. Sonrió un poco.

—Seré una más —pensó—, pero soy la una más que está más cerca de la habitación de Sasuke-kun

Después se levantó de la cama de un salto, y abrió su libro de nuevo.

Una más. Ella quería cambiar eso.

Y lo mejor era que ella tenía la oportunidad de hacerlo.

Pero por alguna razón no podía borrar de su mente aquella imagen, un rubio y una chica de cabellos extrañamente rosados, que su líder estaba observando.

Talvez, esas personas le habían arrebatado esa única oportunidad.
Soundless
Los personajes de Harry Potter no me pertencen.
¡Para Lukia!


Ron Wesley era completamente extraño. Su pelo era extraño. Sus ojos también lo eran. Su familia igual. Su forma de ser no se diga. Era un espécimen único.

Y Luna Lovegood tenía curiosidad de conocerlo. Jamás volvería a ver un ejemplar como él. Eran irreales. Con suerte ella había logrado encontrar uno, no desperdiciaría la oportunidad.

Durante días investigó su pasado. Tenía que comprender a una especie desde su inicio. Ginny se sintió acosada esos días.

Después siguió Harry Potter. Tenía que investigar su relación con los demás machos. Él solía decirle que lo dejara en paz, y que si le gustaba tanto Ron le preguntara a él mismo. Ella negó con la cabeza y siguió anotando todo en una pequeña libreta.

La siguiente era Hermione Granger. Aquella chica que por alguna y desconocida —aunque no por mucho— razón se había enamorado de su objetivo. Aunque su amiga lo negara, Luna lo sabía. Era demasiada obvia la relación que llevaban. Talvez era la misma Hermione la que no se había dado cuenta. Claro, Luna no podía equivocarse. La chica de pelo cobrizo terminó hartándose de tan extrañas acusaciones y preguntas, y se fue a la sala común de Gryffindor, donde por alguna razón se encontró con Harry Potter y Ginny Wesley.

Al final Luna pensó que sería mejor investigar por sí misma, frente a frente con el extraño espécimen. En la pequeña libreta anotó el horario que cumplía el chico, e intentaba seguirlo a todas partes. Ron se asustó. Mucho.

Ella lo miraba fijamente, con sus grandes ojos. Cada movimiento que él hiciera era observado por aquella chica. Era una psicópata. Él siempre lo supo.

Después de algunos días, todos decían que la lunática y Wesley eran novios. “La pareja perfecta”, declaraba Malfoy. Ron lo negaba cada vez que podía. A Luna le daba exactamente igual, al fin y al cabo no interrumpía con su investigación, y además había aprendido a ignorar a los idiotas.

Harto de lidiar con ella, Ron le dijo que lo dejara en paz. Ella se negó, alegando que casi saciaba su curiosidad. En la cena, se acercó a él, y le pidió un último dato. Él dijo que si con ello dejaba de acosarlo estaría bien, Luna le contestó que dependía del resultado. Sin más, ella lo beso, frente a las cuatro grandes casas de Howgarts. Entonces ella le dijo que no podría dejarlo, y le entregó su conclusión en una pequeña libreta.

Me he enamorado del espécimen en cuestión, decía.